lunes, 24 de febrero de 2014

Tema 1

Perspectiva Histórica del Sistema Educativa.
ANTIGUO RÉGIMEN: monarquía absolutista y sociedad estamental.
REVOLUCIÓN LIBERAL: reacción contra el antiguo régimen (1808 revolución liberal). Promulgación de la Constitución de las Cortes de Cádiz (1812). Soberanía de la ley sobre el rey. Título propio para la instrucción pública (único hasta el momento).
TITULO IX DE LA CONSTITUCIÓN DE 1812: enseñanza primaria y universidades. Defensa de la universalidad de la primera enseñanza. Planes de enseñanza uniformes. Competencias de educación: Cortes, no el Gobierno. Preocupación por una ley general de Instrucción pública.
INFORME QUINTANA (1814): instrucción igual, universal, uniforme, publica y libre. Idearía liberal. Alzamiento del general Elio, anula la constitución de 1812. Vuelta al antiguo régimen. Educación de nuevo en manos de la Iglesia.
TRIENIO LIBERAL: se proclama el Informe Quintana como reglamento, estructurando el sistema educativo: primera, segunda y tercera enseñanza. Instrucción pública y privada. Dura poco: 1823 vuelve una década absolutista y se deroga.
DÉCADA ABSOLUTISTA: plan de Calomarde: distintos planes y reglamentos. Objetivo: instrucción pública como instrumento del absolutismo. Uniformidad de estudios en universidades. Exhaustiva reglamentación. Centralización. Jerarquía del gobierno, inspección y dirección de escuelas.
REGENCIA DE Mª CRISTINA (1833-1843): década liberal, con dos tendencias: moderados y progresistas. Mayor peso de los segundos: desamortización, supresión de señoríos y órdenes religiosas, secularización de la enseñanza. PABLO MONTESINO. 1836: Plan General de Instrucción Pública (Duque de Rivas). Poca vigencia pero antecedente de la Ley Moyano.
PLAN DEL DUQUE DE RIVAS: tres grados:
·         Instrucción primaria (elemental y superior).
·         Instrucción secundaria (elemental y superior).
·         Instrucción superior (facultades, escuelas especiales y estudios de erudición).
No tuvo mucho de desarrollo.
DECADA MODERADA (1843-1854): Constitución de 1845, con carácter liberal moderado. Trata de eliminar la radicalidad y las instituciones idealistas. Plan General de Estudios (Plan Pidal, 1845): renuncia a educación universal y gratuita, bases para la primera definición del sistema educativo -> Ley Moyano (1857).
LEY DE INSTUCCION PUBLICA (1857): Claudio Moyano (ministro de Fomento), responsable de su aprobación. Hay un consenso entre progresistas y moderados. Consolidación del sistema educativo liberal. Estabilidad en el desarrollo de la instrucción pública (legislación y administración). Primera ley estructural del sistema educativo.
LEY MOYANO: cuatro secciones:
·         De los estudios: primera enseñanza elemental (obligatoria y gratuita) y superior. Segunda enseñanza. 6 años de estudios generales y aplicados. Nivel superior.
·         De los establecimientos de enseñanza: centros públicos y privados.
·         Del profesorado público: formación inicial, acceso y cuerpos del profesorado.
·         Del gobierno y administración de la IP: central, provincial y local. Tímidos intentos de participación de la sociedad.
Características fundamentales:
§      Concepción centralista.
§      Moderados en intervención de la Iglesia.
§      Promoción de enseñanza privada (católica), privada y secundaria.
§      Estudios técnicos y profesionales incorporados a la enseñanza postsecundaria.
§      Etapa obligatoria 6-9 años.
SEXENIO REVOLUCIONARIO (1868-1874): en 1873, 1º república española. Impulso de la libertad de enseñanza. Equilibrio entre educación pública y privada. Estudios de distinta duración para distintas capacidades. Libertad de cátedra. Segunda enseñanza complemento de primaria.
RESTAURACION (1874-1923): nueva Constitución (1876). Conservadora con sufragio universal, derechos del hombre y tolerancia religiosa. Falta de consenso sobre religión en la escuela. Péndulo: tolerancia religiosa + libertad de cátedra. A finales de siglo se recupera importancia de la educación. En principios del s. XX: consenso progresistas y liberales.
Reformas en el conjunto del sistema:
§      Escuelas normales.
§      Enseñanza secundaria y universitaria.
§      Exámenes.
§      Religión.
§      Titulación del profesorado.
§      Bachillerato.
§      Autonomía universitaria.
Los maestros pasar a ser pagados por el Estado. Política inestable: gobiernos se suceden. Golpe de estado de Primo de Rivera (1923).
DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA (1923-1930): anti-liberales. Negación de la libertad de cátedra. Reformas en bachillerato y universidad.
2º REPUBLICA ESPAÑOLA (1931-1936): escuela única. Gratuidad y obligatoria la primaria. Libertad de cátedra. Laicidad de la enseñanza. Maestros, profesores y catedráticos funcionarios. Facilitar acceso económico a todos los grados. Permitir enseñar en lengua materna. Religión no obligatoria. Cambios en formación de docentes. Regulación de la inspección.
CAMBIO DE GOBIERNO (1933): prohibición de la coeducación. Reforma del plan de estudios de Bachillerato. Reforma universitaria (similar al gobierno anterior).
ALZAMIENTO MILITAR (18 de julio de 1936): no diseña sistema escolar. Educación: transmisión de ideología. Educación católica y patriótica, dogma católico, religión obligatoria, Iglesia inspecciona enseñanza. Orientación doctrinaria de las materias. Educación en manos de la  Iglesia. Prohibida la escolarización mixta. Educación elitista: bachiller para elites.
DÉCADA DE LOS 50: cierta apertura. Domina la Iglesia, perno patriotismo y adoctrinamiento. 22 de diciembre de 1953: construcciones escolares. Convenio entre Estado y Ayuntamientos y Diputaciones para construir escuelas.

1970: LGE: gran innovación pedagógica. Coherencia del sistema. Sistema unitario (EGB) y flexible (puentes). Cuatro niveles: preescolar, EGB, Enseñanzas Medias y Enseñanza Universitaria. Notable enseñanza privada. Comprensividad. Relación educación-trabajo. Sistema centralizado-uniformidad de la enseñanza. 

jueves, 20 de febrero de 2014

Video de Explicación Cambios Siglo XIX


Transformaciones en el Siglo XIX

Las transformaciones del siglo XIX

Transportes: A partir de la revolución industrial, se iniciaron una mayor productividad y eficacia en la elaboración de productos. Esto tiene como antecedente la creación del barco de vapor, construido por Robert Fulton en 1807-
Los ferrocarriles aparecieron en el año 1823 en Inglaterra. Pronto las vías férreas se fueron extendiendo por toda Europa y los EEUU. Hubo una mejora en la maquinaria que usaban las fábricas a las que se les adaptaron los avances tecnológicos con el fin de obtener mayor producción.
Durante el siglo XIX muchas personas abandonaron la zona rural para irse a las ciudades en busca de mejorar su nivel de vida. Alemania, EEUU e Inglaterra fueron los países donde más aumentó la población en las ciudades.

Las migraciones internas: El auge industrial desplazo a los talleres que no pudieron resistir la competencia de las grandes fábricas. Obligó a las personas a mudarse a las ciudades para trabajar en fábricas. Muchos de ellos se convirtieron en obreros. Existía una falta de escuelas para los niños y había constantes epidemias que hacían que el desarrollo demográfico no avanzara.
Las transformaciones en la vida cotidiana: La industria trajo consigo nuevos productos que antes el hombre no conocía. Se crearon muchos objetos nuevos para uso diario. Todas estas circunstancias favorecieron el cambio de mentalidad e influyeron en el modo de vida de la población
Comunicaciones: Hay que destacar el gran avance que se produjo en la segunda mitad del siglo XIX con la invención del el telégrafo basado en el código Morse, el teléfono inventado por Graham Bell, para comunicarse a través de ondas electromagnéticas y el telegrama, inventado por Marconi. Todo esto supuso la posibilidad de comunicación con todo el mundo.



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miércoles, 19 de febrero de 2014

Bibliografia Pablo de Olavide


Olavide en Lima[editar]

Hijo del comerciante Martín José de Olavide y Albizu (1686–1763), natural de Lácar (Navarra) y de su segunda esposa, Ana María Teresa de Jáuregui y Ormaechea Aguirre.1 Estudió en el Colegio Real de San Martín de Lima, regido por los jesuitas. En 1740 se licenció en Teología por la Real y Pontificia Universidad de San Marcos. Fue catedrático de la misma en 1742 y oidor de la Real Audiencia de Lima en 1745, con apenas veinte años.
Tras el terremoto de 28 de octubre de 1746, que destruyó Lima y fue la causa de la muerte de su familia, fue nombrado por el propio virrey Manso de Velasco administrador de los bienes de los fallecidos, especialmente de las obras pías venidas al suelo por el seísmo; fue acusado de haber tomado dinero para obra impía, como la construcción del Teatro. Se fugó a España dejando cuantiosas deudas, Olavide argumentó la muerte de su padre para evitarse problemas con la justicia.

Llegada a España[editar]

Llega a España en 1752, e inmediatamente ingresa en la Orden de Santiago, pero la fortuna no le es propicia y se le ordena encarcelar en 1754 por orden del fiscal de Lima por la corrupción de la administración colonial. Estuvo en libertad provisional hasta el archivo de la causa en 1757 tras ser apartado de todas sus responsabilidades públicas en las colonias. En el ínterin, se casó en1755 con una viuda rica, Isabel de los Ríos y visitó Italia, pero sobre todo estuvo en Francia ocho años y se introdujo en los más selectos salones de la época haciendo amistad con Voltaire(quien le llamó «el español que sabe pensar») y Diderot, deviniendo en un ferviente y perfecto afrancesado. Al volver a España, funda una cultísima tertulia ilustrada en su casa, a la manera de los salones franceses. Un amigo y confidente importante era oriundo de Quito, don Miguel de Gijón y León (1717—1794).2
En 1768 la Inquisición española comienza a seguir la pista de Olavide por un envío de libros prohibidos proveniente de Francia. A través de Campomanes, al que conoce en 1762, el Conde de Aranda le incorpora a tareas en el gobierno, en 1766. Su reconocimiento en la España ilustrada de la época le llevan al ayuntamiento de Madrid en 1767. Como en 1765 se vieron prohibidos los autos sacramentales y el gobierno quería reformar el teatro y depurar la escena en sentido neoclásico, Olavide colaboró traduciendo y adaptando obras neoclásicas francesas que, sin embargo, iban destinadas a un público selecto en los Sitios Reales y no llegaba al pueblo.3
Monta una tertulia y teatrillo en su domicilio donde se representan obras traducidas por sus amigos y traduce él mismo obras francesas para satisfacer la demanda de los petimetres: Ninette à la Cour, de Duni, y Le peintre amoureux de son modèle, de André Grétry. Pero su mayor contribución a este repertorio está formada por tragedias francesas: Mithridate y Phèdre, de Jean RacineLe joueur, de Jean François RegnardHypermenestra (representada en 1764) y Lina, de Antoine Marin LemierreZelmire, de Dormont du Belloy (representada en el Teatro del Príncipe en 1785);OlympieZayre y Mérope, de Voltaire (esta última por la traducción italiana de Maffei), y Le déserteur, de Michel Jean Sedaine, entre otros. Especial devoción tuvo por Racine y Voltaire; éste último fue sin duda el autor francés más traducido por Olavide, a quien conocía personalmente.3

Los cuatro reinos de Andalucía y las Nuevas Poblaciones de Andalucía y Sierra Morena, en verde claro
Carlos III le encomendará los proyectos de colonización en diversas zonas del sur de España, siendo nombrado Intendente de Sevilla y del Ejército de Andalucía y Superintendente de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía. Con este nuevo cargo comienza a planificar una reforma al modelo del despotismo ilustrado en el comercio, los asentamientos, la defensa y promoción de la cultura, abriendo la primera escuela de arte dramático de España y la desposesión de privilegios, con la reorganización de algunas zonas urbanas de la ciudad. Su fama se extiende por toda la Corte. Posteriormente emprende la colonización de Sierra Morena de conformidad con elFuero de las Nuevas Poblaciones de 1767, en un magno proyecto de más de 40 años para el que contó con amplios poderes y el apoyo de Campomanes y las propiedades confiscadas a los jesuitas.

Condena por la Inquisición y exilio[editar]

Sin embargo, toda esta empresa quebró al aparecer la Inquisición española con quien tenía cuentas pendientes. En 1775 se le abrióproceso inquisitorial por haber sostenido ciento veintiséis proposiciones heréticas entre las cuales dice un biógrafo que «había muchas exactas si bien otras eran impertinentes, tales como haber defendido el sistema de Copérnico y haber prohibido en las colonias que se tocasen las campanas a muerto, para que no se abatiese el ánimo de los pobladores que diariamente diezmaban la peste». Ingresa en prisión a fines de 1776 y se señala para ver la causa de Olavide el día 24 de noviembre de 1778.
Olavide fue acusado por sus delatores, según Emilio La Parra y María Ángeles Casado, "de cuestionar la potestad legislativa de la Iglesia, leer libros prohibidos, negar la causa sobrenatural de los milagros, dudar sobre la existencia del infierno, etc.". La Inquisición lo declaró "convicto, hereje, infame y miembro podrido de la religión" y lo condenó a la pena de destierro, a la reclusión por ocho años en un convento, la confiscación de sus bienes y a la inhabilitación para desempeñar un cargo público, que se extendió a sus descendientes. La sentencia y la condena fue dada a conocer en un autillo, un tipo de auto de fe de la Inquisición española que tenía lugar en los locales de la Inquisición y al que sólo asistían personas expresamente convocadas por el tribunal, la mayoría de las veces "para que escarmentaran en cabeza ajena lo que pudiesen temer igual suerte", según Joaquín Lorenzo Villanueva, buen conocedor de la Inquisición en aquella época. Se celebró en la sala de la Inquisición de Corte de Madrid y fueron invitadas 40 personas destacadas, muchas ellas miembros de los Consejos de la Monarquía, aristócratas y clérigos. El autillo de Olavide fue probablemente el de mayor repercusión pública en la historia de la Inquisición tanto en España como en el resto de Europa, lo que contribuyó a desprestigiar a la insstitución, ya que coincidió en el tiempo con el último auto de fe general celebrado en España. Tuvo lugar en Sevilla en 1781 y en el mismo una mujer fue condenada a muerte por fingir revelaciones divinas y de mantener relaciones sexuales con sus sucesivos confesores (uno de los cuales fue quien la delató, por lo que fue condenado por el delito de solicitación). Terminado el auto de fe fue relajada albrazo secular y luego estrangulada con garrote vil y quemada en la hoguera.4
Algunos historiadores han señalado que Olavide fue procesado porque el rey Carlos III lo permitió. La razón, según José Luis Gómez Urdáñez —citado por La Parra y Casado—, fue que el rey quiso dar un aviso a los "heterodoxos" de que las innovaciones tenían límites así como cierta libertad de costumbres.5
Levantada la excomunión por el inquisidor decano después de que hubo firmado la protestación de fe, durante la reclusión en el convento no podía leer más libros que el Símbolo de la fe, de Luis de Granada (quien curiosamente también tuvo problemas con la Inquisición) y El incrédulo sin excusa del padre Señeri. Estuvo dos años en reclusiones conventuales en diversos lugares de España, hasta que el inquisidor general Felipe Bertrán le concedió permiso para salir a tomar baños, ocasión que Olavide aprovechó para huir de Caldas en Gerona a Francia.
En Francia sus amigos Voltaire y Diderot lo acogerán. Vive entre ToulouseGinebra y París, ocultando su verdadera identidad para evitar su extradición, bajo el nombre de Conde de Pilos. Frecuenta amigos de la nobleza ilustrada y de autores notables como los citados enciclopedistas, pero también D’AlembertCondorcetMarmontel. Vive con fasto, pues goza de holgada situación económica gracias a la fortuna de su esposa y algunos prósperos negocios que, le permiten alternar con influyentes aristócratas. Da muestras de su afición a la lectura, a la tertulia intelectual y al juego de cartas, frecuentando los salones del Conde Dufort de Cheverny, del señor de Moley y de Madame du Barry, la ex-amante de Luis XV. Una aureola de pensador y hombre culto e ingenioso lo hace atractivo, al punto que se interesan por él Catalina II de Rusia, artistas y sabios como el explorador La Pérouse y Francisco Mesmer, el autor de la teoría del magnetismo animal y de otros hallazgos de gran resonancia en su época. Olavide participa de sus experimentos en el castillo de Cheverny, centro de reunión de aristócratas "realistas". También organiza representaciones de marionetas, de pequeñas piezas teatrales al estilo italiano y adaptaciones de obras célebres como El mágico prodigioso de Pedro Calderón de la Barca. Alterna esas tertulias con visitas al castillo de la Malmaison, adquirido por el conde de Moley, donde se reúnen aristócratas de otro sector, los "patriotas", esto es, reformistas, donde pudo alternar con el famoso abate Delille y el norteamericano Morris.
Asiste con curiosidad y algún entusiasmo a los primeros pasos de la Revolución francesa, pero reprueba la violencia y la ejecución de los reyes le hace pensar. La Convención le confirió varios cargos y le dio el título de ciudadano adoptivo de la república francesa. Durante el Terror se retiró a un pueblo llamado Meung, y el Comité de Salvación Pública dispuso su prisión, y fue conducido la noche del 16 de abril de 1794 a la cárcel de Orleans. Allí comenzó a madurar la obra que se publicó en Valencia en 1797 titulada El Evangelio en triunfo, una rectificación de sus ideas compuesta al parecer para poder volver a España. En 1795 se traslada de Meung al castillo de Cheverny, donde reside hasta 1798. Serán estos años de creación más intensos. Escribe entonces los cuatro volúmenes de El Evangelio en Triunfo y gran parte de sus diecisiete novelas cortas. Parece que entre 1797 y 1798 estuvo vinculado a los tratos mantenidos por el venezolanoFrancisco de Miranda con el norteamericano John Quincy Adams, el inglés William Pitt y el exjesuita peruano Juan Pablo Viscardo y Guzmán para elaborar un plan destinado a lograr la independencia de Hispanoamérica.

Regreso a España. El novelista

En 1798 regresa a España invitado por Carlos IV que le amnistía de todas sus condenas y le concede una pensión. Volvió entonces tras diecisiete años de exilio en Francia, «con el cuerpo desastrado y el alma reconfortada». Ya tenía escrita una famosísima pseudoautobiografía, en realidad una novela epistolarEl evangelio en triunfo o Historia de un filósofo desengañado(Valencia, Hermanos Orga, 1797, cuatro vols.), que en breve tiempo sumó dieciocho ediciones y fue traducida al inglés, al alemán, al italiano, al portugués y al ruso. En un lapso de casi medio siglo fue uno de los libros más difundidos en Europa y en América y constituyó uno de los mayores éxitos editoriales de la época, si bien la censura le hurtó los cuatro capítulos finales, donde el autor expone su desencanto ante la deriva que había tomado la Revolución francesa.
Un destino tan triste como inestable, me condujo a Francia, mejor hubiera dicho me arrastró. Yo me hallaba en París el año de 1789; y vi nacer la espantosa revolución que en poco tiempo ha devorado uno de los más hermosos y opulentos reynos de la Europa. Yo fui testigo de sus primeros y trágicos sucesos y viendo que cada día se encrespaban más las pasiones y anunciaban desgracias más funestas , me retiré a un lugar de corta población. Mas ya la discordia, el desorden y las angustias se habían apoderado de los rincones más ocultos (...) Cuanto más pienso en este inesperado suceso de Francia, tanto más me sorprendo y me confundo. Nada podrá anunciar tan repentino y absoluto trastorno. Porque, señores no nos engañemos, esta revolución no ha sido como ninguna de las otras (pues) ataca al mismo tiempo el trono y el altar.
Con la técnica del «manuscrito encontrado» que se da a la imprenta realizó una falsa autobiografía mezclada con una defensa de la religión y en realidad es una mezcla confusa de diversos géneros literarios: la (pseudo) autobiografía, la correspondencia, la polémica filosófico-religiosa, la apologética, la predicación, el catecismo y hasta la suma teológica. Incluso algún resabio decomedie larmoyante o drama lacrimógeno, ya que el tema del duelo (que transforma al filósofo protagonista de El Evangelio en triunfo en homicida, lo que provocará su huida del mundo, y luego su conversión); aunque no es más que la copia casi literal de una «obrita» que «tenía a la mano», no deja sin embargo de recordar el drama escrito por Jovellanos en Sevilla, El delincuente honrado.
Olavide compuso tras tan formidable éxito veinte novelas cortas que publicó en Madrid, en 1800 en su mayor parte, bajo el seudónimo de «Atanasio de Céspedes y Monroy» en la colecciónLecturas útiles y entretenidas de su editor de entonces Doblado, y con otros editores de forma póstuma. Son muchas de ellas adaptaciones de originales franceses: El fruto de la ambición esFélix et Pauline ou le tombeau au pied du Mont-Jura, de Pierre Blanchard; Los peligros de MadridGermeuil, de Baculard d'Arnaud; El amor desinteresadoErnestine, de Madame de Riccoboni. Estaban destinadas a probar verdades morales y señalar normas de conducta, algunas de ellas ya inclusas en El Evangelio en Triunfo, como los relatos de Mariano y Teodoro. El incógnito o el fruto de la ambiciónPaulina o el amor desinteresadoSabina o los grandes sin disfrazMarcelo o los peligros de la corteLucía o la aldeana virtuosaLaura o el sol de Sevilla y El estudiante o el fruto de la honradez, en las que se presenta de un lado, el efecto perturbador de las pasiones —el juego, la ambición, los celos, la doblez espiritual, etc.— y de otro lado, la belleza y los atractivos del campo, y el efecto benéfico de los nobles sentimientos: la prudencia, la honradez, la fidelidad, etc. Muchas de ellas fueron compuestas en su retiro de Baeza, donde le sorprendió la muerte en 1803.